Pilares de la Vida – Henry J. White – 2005

…. Un minuto de cordura decía, cuando todo lo que podía sentir o querer se le escapaba de las manos. Luchaba desenfrenado por ese futuro sin construir, esa casa que poco a poco levantaba y que tanto temblaba, sus pilares erguidos, apenas de un endeble material, apenas plástico, se mantenía ante la encarnizada lucha que tenia, hora tras hora, pensamiento a pensamiento.

Solo pedía un minuto, para calmarse y tener su futuro dibujado. Saber que era capaz, que todo estaba al alcance de sus manos, que nada de sus estudios fue en vano. Ni aquellos en los que tristemente se dijo.. eh fracasado. El viento rugía sosegadamente, al igual de fuerte que un huracán, levanta los sueños y amores de aquellas personas menos agraciadas por el caballero Don dinero.

Año tras Año, se preguntaba así mismo, ¿quien era?, ¿Cual era su objetivo allí?, ¿Porque fue enviado?, ¿y como debía luchar ante ese temor?, ante ese miedo, esa angustia, aquel pánico por su futuro. Por no aceptar la responsabilidad de vencer a aquello contra lo que luchaba, Siempre en vano, decidía huir, cobarde de si mismo, dejar atrás todo por ni siquiera confiar que alguna de entre tantas luchas debía ganar,pero apenas el creía que tan solo gano una lucha, y las demás oportunidades se le escaparon, mientras decidía que hacer con ellas, y así día tras día fue pasando el tiempo, demorando su incertidumbre, sus miedos, sus dudas, desperdiciando aquellas ocasiones que le brindaba el tiempo. Pero valeroso, su corazón luchaba fuertemente contra viento y marea, hasta que la propia inseguridad y desconfianza, hasta que el propio fuego de su vida, derritiera centímetro a centímetro, aquellos pequeños y endebles pilares, de su casa semi-derruida, … semi-construida.

Al mes siguiente, todo continuaba igual, se mantenía firme, orgulloso, pensaba que esta vez la voluntad ganaría, ¿pero era acaso su voluntad?, o tan solo ¿el propósito de esta?, sea lo que fuere, temía como siempre por su futuro, y ese mar de dudas, ese océano de inseguridad le daba tanto miedo, tanto pánico, que sabia en su interior, que acabaría cediendo, y volviendo a empezar… Tal vez, no empezar, sino aceptar el destino que tanto rehuía, tal vez ese era su objetivo …. fracasar…

¡No!, se decía a si mismo, era imposible, nadie en este mundo tendría tal objetivo, nadie jamás, tan solo caminaron el camino incorrecto, y algunos en cierto se dieron cuenta de su error y aun desandado ese camino empedrado no encontraron la senda de su futura felicidad.

Es que el mundo consiste en vivir, decidir y elegir, a veces bien, a veces mal…. pero si eliges demasiadas veces el mal camino, llegareis a un momento, en el que desandado lo malo, llegareis al punto donde creísteis errar, pero al elegir la otra senda puede que tampoco os complazca, y entonces habréis elegido el otro mal camino… así pues nunca estaréis seguros de que camino escoger, de si os equivocareis de nuevo, si lo se… es complejo… pero la vida es igual de compleja… Pero que hago si no relatar mi propia vida, mi propia existencia, una entre tantas, tantas como la mía.

Suerte y que algún día lo desandado nos lleve al buen camino, que nuestros pilares se recubran de acero y cemento, y nuestra casa, se convierta en mansión, que los sueños siempre nos acompañaran, junto con la conciencia, buena o mala, allí estará con nosotros el sueño… dándonos esperanza y fe… Suerte con vuestro huracán, que yo aun tengo que luchar demasiado


Corregida: 4 de Enero del 2017
Texto: #105
Poesía: #15

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