Lorenzo y la Luna – Henry J. White 13.10.03

Si tu fueras la luna,
yo sería para ti
tu querido Lorenzo.

Saldría cada noche,
alumbrando pues
toda tu belleza.

Celoso de las estrellas,
que se levantan
tarde a tarde,
para protegerte, cuidarte,
para hablarte, arroparte.

Dejaría el Oeste,
acercándome mas a ti.
Vería ensalzarte
en la noche oscura, bella.

Armoniosa día a día,
levantaría un monumento
solo por y para ti.
Para ofrecerte, todo mi calor
mi luz, mi corazón,
todo mi amor.

¡Oh, Luna Preciosa!
Que en esta noche tardía,
aun no he divisado
tu bello fulgor.

¿Que ha ocurrido hoy?
¿Que te ha pasado?

Noto tu tristeza, tu lloro,
hoy no das a los
jóvenes enamorados,
tu bella magia celestial.

Hoy por hoy,
no has querido enseñar
tu faz mas sensual.

No te preocupes, querida.
Yo haré hoy de ti.
Saldré entre las montañas
para calentar, iluminar,
amamantar a nuestra
bella hija, naturaleza.

Los jóvenes hombres, ilusos,
quedaran hipnotizados
por mi radiante destello,
atontados por mi rayo enamorado,
armonizados con mi joven madrugar.

Adiós Luna preciosa
Haz de las estrellas, tus queridas
protectoras hermanas.

Mañana sera otro día,
Mi amor se habrá ensalzado
por tu vida, quedé enamorado

Adiós Luna Preciosa,
Adiós Te quiero.


//Para Lydia N.P.\\


Corregida: 3 de Enero del 2017
Texto: #62
Poesía: #28

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