Naufrago – 1.8.2011 – Henry J. White

El brillo de la Luna sobre el mar,
sirvió de inflexible guía,
aquel cayuco naufrago,
que tras el cenit se perdía.

En calma susurran las estrellas,
Mientras la pobre alma,
varada moría.

La noche sera su manto,
la brisa perfilada
en tenues aullidos,
su seductor canto.

Rompeolas guardian del sueño,
Guadaña divina,
o la Tierra Prometida.

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