Ella – 22.11.04 – Henry J. White

[ … y broto del cielo
un árbol y su fruto olvidado.
Aquél que lo toma
queda por siempre iluminado,
mas, no todo lo que reluce es oro,
aquella fruta prohibida
que todo lo daba, bien quitaba la vida.

Una M de milagro,
una A de amparo,
siempre de todo Riendo,
en un mundo Ilusorio,
de vida jamas Amargada.

Así era ella, María.
Una chica enamorada
que no siempre bien elegiría
mas siempre a todos ayudaba.

Daba y no recibía
que maldita injusticia.
En la que un mortal como yo
poco podía ofrecer su valía.

Pero hoy era el día,
en que diosas y mortales sucumbían
aquella diosa que siempre me escucho,
aquella joven que nunca recibió,
dejo atrás su vida inmortal,
para entrelazarse en mi prosa
dando credibilidad a una única verdad.

La que acercaba
el mundo inmortal,
a la vida terrenal.
Dejo arriba su inocencia,
para a todos enseñar,
su sabio amor como ciencia.

Un milagro ella nos dió,
un sentimiento de amparo
que todo lo vió.
Una sonrisa de júbilo nos lleno
para todos quedar hechizados,
para todos amar, y ser enamorados.
Pues ella es todo y nada.

Ella es un Milagro,
es simple Amparo.
Ella es la Reencarnación
del Imperioso
sentimiento del Amor.


Dedicada a María Hernández, una gran amiga. 


Corregida: 4 de Enero del 2017
Texto: #91
Poesía: #46

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