El Aula – Henry J. White – 3.6.06


(ATENCIÓN ESTE ESCRITO ES ERÓTICO FESTIVO, SI ERES MENOR POR FAVOR NO LEAS ESTO, NO ME RESPONSABILIZO DE LO QUE LEAS O DEJES DE LEER)


Era un día cálido, el sol abrasador pegaba con mas fuerza que nunca, el verano comenzaba su viaje en Barcelona.

La universidad estaba llena de gente tirada por el césped, los chicos sin camiseta y las chicas con camisetas de tirantes, casi todos los grupos tenían unas cervezas o refrescos a mano, el cielo estaba completamente despejado, yo acababa de llegar, me disponía a entrar en la ‘Uni’, en dirección a la sala de estudio.

Ese día, estaba vacía, no había ni una sola alma por aquella aula, apenas la chica que cuidaba, me fui a un rincón apartado, donde nadie podía verme desde la entrada , saque los apuntes de la carpeta , y comencé a transcribir algunos que tenia que pasar a limpio. al cabo de media hora recibían mensaje, él me decía que ahora tenia tiempo para quedar que si me apetecía podía pasarse por la universidad a verme.,así que eso mismo le conteste, le dije que estaba en el estudio, tenia muchas ganas de verle, era un buen amigo y teníamos un montón de cotilleos que contarnos sobre nuestras parejas.

El era mi confidente, y yo era como su psicóloga sexual. Éramos los típicos amigos, chica y chico que se contaban de todo, que jamás podría pasar nada entre ellos, porque la relación de amistad era mucho mas emocionante que pensar en que hubiese un lió entre ambos. a pesar de ello ambos teníamos tanto morbo por tocarnos, que muchas veces las miradas perdidas entre nuestros cuerpos disparaban de vez en cuando nuestras hormonas, aunque nunca llegase a pasar nada, de echo creo recordar que alguna vez me sentí excitada al verle allí conmigo en mi cuarto contándome como lo había echo con su novia. o como le contaba lo bien que lo hizo mi chico.

Había pasado apenas veinte minutos cuando le vi paseando por la sala, le salude y vino hacia mí,. ‘Uhm’, estaba guapísimo hoy, el siempre fue un chico bastante guapo y muy alternativo, llevaba unos pantalones de tiras, y una camiseta corta celeste, con un gorrito de lana negro. Se le veía el borde de sus boxers negros con ribetes grises. Se sentó a mi lado y estuvimos charlando, contándonos nuevas sobre todo lo que había pasado el fin de semana.

No dejaba de mirar sus labios, aquellos tiernos y jugosos labios, mientras mi mano se sentía inquieta y me tocaba cada cinco minutos el pelo, no estaba muy atenta la conversación , la verdad es que me estaba quedando ensimismada con sus labios, al momento me pregunto algo y salí de aquélla ensoñación.

– ¿Qué?, perdona no te he escuchado. –

– ¡Gemma!, Joder tronca. ¿No me has escuchado nada de lo que te he dicho?, ¿que estarás pensando?, ‘joe’, bueno como te decía….-

El siguió hablando un rato, yo seguía la conversación atónita a lo que decía, mientras mi mirada se fundía entre sus ojos y sus seductores labios; yo llevaba puesta una camiseta corta de tela fina, hacia demasiado calor esos días como para ponerme algo con mas tela, y unos ‘pantaloncitos’ tipo tejanos de color verde con mil bolsillos, no se como, ni por que , pero de repente me sentí excitada, muy excitada por él, y él lo noto, noto levemente como mis pezones se había endurecido a través del sujetador y dejándose marcar levemente por debajo de la camiseta.

Ahora él estaba nervioso, no dejaba de mover el pie, como si tuviese un tic. Me humedecí los labios con mi lengua, suavemente, despacio, sabia que me estaba mirando, aunque hablase sabía que el sentía algo por mí, sabía que quería probarme, deslicé mi lengua por el labio superior y luego por el inferior, y me mordí lentamente el labio inferior, mientras mi mirada se cernía sobre sus ojos, el acercó un poco mas su silla hacia la mía, y mientras yo le enseñe mi nuevo piercing en la oreja, cogiendo su mano, tenia una piel muy suave, como la de un recién nacido, y unas manos cortas y delgadas, acerque sus dedos, sus yemas de sus dedos a mi oreja, para que pudiese tocar y ver bien el piercing, mientras le contaba como había sido mi fin de semana.

Le acaricie suavemente su pelo por detrás de la cabeza sabía que le encantaba y deje pasar mi mano tímidamente por su nuca, de repente, él se aparto un poco, y me dijo .

– ¡Ehm!, si no te conociera bien, creería que me estas tirando los tejos. –

No conteste, me quede callada, volví a morderme el labio, y seguí acariciándole, mientras el ensimismado no podía creer lo que estaba pasando, , el me acaricio lentamente el cuello, la nuca, la espalda, por un momento nos detuvimos, nos dijimos que no podía pasar nada, no podríamos hacer esto a nuestras parejas, pero de repente, todo se esfumo, el me agarro de la cadera, se acerco a un palmo de mi cara, y a mi oído susurro:

– No podemos detener lo que debería haber ocurrido hace tanto tiempo –

Y deslizo sus labios sobre los míos, sus labios cálidos, húmedos, tiernos y jugosos se perdieron un largo rato sobre los míos, yo le agarre por el cuello, por la espalda, mientras mi mano se enredaban entre su pelo por debajo del gorro.

Ambos nos levantamos al unísono de nuestros asientos, el me empujó con delicadeza sobre la pared y allí teniendo me para todo el, empezó a besarme con mas insistencia, dejaba caer pequeeños suspiros sobre mi cuello, y con su lengua se perdía sobre mis lóbulos sobre mi oreja, mientras su mano recorría mi cuerpo de arriba a abajo, mi espalda, mi muslo, mi cadera, mis manos recorrían su espalda, su nuca, sus hombros su pecho, bajaban a la cadera y se perdían en su trasero, lo aferraba contra mi, notando su miembro erecto aun tras sus pantalones, sabia que estaba muy excitado, si lo notaba, estaba muy caliente, con una sola mano por mi espalda consiguió desabrocharme el sujetador, y con la otra mano fue desabrochando uno a uno los botones de mi camisa blanca, ahora estábamos los dos muy excitados, solos en el aula de estudio de la universidad, por las ventanas se veía la torrentera de sol que caía, pero dentro había aire acondicionado, aunque en ese momento daba igual, hacia tanto o mas calor que fuera.

Yo le quite poco a poco la camiseta, y el gorro , mientras rozaba con mi mano por encima del pantalón, su sexo, y le aferraba a mi agarrada a la espalda, el acariciaba suavemente mis senos, poco a poco, los iba haciendo suyos, y mas suyos, acariciaba mis pezones completamente erguidos, duros, calientes, su lengua se deslizaba por mi pecho, lamiendo con suavidad y completa lujuria mis pezones mientras de vez en cuando les daba cariñosos y pequeños mordiscos erizando mas aquellos pezones.

El me agarraba con sus manos del culo, acercándome mas a el, mi mano recorría ágilmente todo su miembro por encima del pantalón, y poco a poco se iba introduciendo por dentro de el, hasta que note sus boxers, empapados por aquel liquido preseminal, le desabroche los botones del pantalón, y teniéndolo frente a mi ,en boxers, me arrodille ante el, acaricie con ambas manos todo su miembro de arriba a bajo por encima de los boxers, y fui bajándolos lentamente, hasta tener su miembro completamente erguido delante de mis ojos, con una mano acariciaba sus testículos y con la otra dejaba pasar mis dedos sobre su glande completamente lubricado, y acariciando desde la base hasta la punta.

El suspiraba entre pequeños jadeos, y me miraba ansioso, sabia que estaba deseándolo, le mire lujuriosamente, y deje que mi lengua rozara suavemente su glande, tras escuchar un pequeño gemido agarre con mi mano derecha su pene, y me lo introduje lentamente en mi boca, estaba caliente, duro, muy duro, tenia un sabor algo especial, indiferente a cualquier otro sabor conocido por mi paladar, poco a poco fui lamiendo su glande, su miembro, de arriba a abajo mientras chupaba con frenesí aquel miembro que tanto anhelaba tener entre mi boca y mi lengua, mi mano ansiaba con fuerza sus testículos, y el jadeaba con mas fuerza, estaba bastante excitado y sus manos agarraron mi cabeza, me levanto, y me sentó sobre la mesa del aula, después de haberme subido la faldita, y haberme quitado mis braguitas negras, me abrió lentamente las piernas y empezó humedecerse los labios con su lengua, abría poco a poco mis labios vaginales, y buscaba con ansia mi clítoris, hasta que encontró la piel que lo recubría y con tierna y apasionada emoción empezó a acariciarlo con pequeños y rítmicos movimientos circulares se arrodillo ante mi, y empezó con su lengua a rozar todo mi sexo, de arriba a abajo, introduciendo levemente la lengua por mi húmedo coñito, estuvo un buen rato acariciando mi clítoris con su lengua, chupando y estirando de el con su boca, y jugueteando con su lengua por el.

Mientras, sus dedos dejaban rozar con sus yemas mi rajita, poco a poco mas húmeda, mas empapada, hasta que lentamente introdujo uno, y luego otro, ahora acompasaba sus lamidos introduciendo ambos dedos en mi conejito, eso me excitó de sobremanera, y me hizo estremecerme durante un buen rato, mi vientre empezó a tener espasmos, y agarre su cabeza con fuerza apretándola contra mi, pidiéndole que no era el momento de parar si no k debía aumentar el ritmo y así lo hizo no para hasta que no pude mas, su lengua y sus deditos me hicieron correrme y gemir tan alto como podía en aquella aula, que ya de por si me daba morbo aquella situación consiguió que me corriese en su boca, y tras sacar sus deditos, relamió todos mis jugos con su lengua sin dejar rastro de aquella presencia de mi cuerpo, acaricio nuevamente mi clítoris, y entre los últimos espasmos y mi calentón introdujo lentamente su lengua sobre mi yo estaba muy muy excita, completamente empapada acababa de correrme en la boca de mi mejor amigo mi confidente sexual, le agarre del cuello y la levante.

Saco un preservativo y con la boca se lo estire sobre su pene, el se acerco a mi, y con ayuda de su mano introdujo suavemente el glande sobre mi coñito me agarro de la cadera y me atrajo hacia el, provocando que su pene se introdujese con mayor facilidad sobre mi, empezamos a hacerlos sobre la mesa el de pie y yo sentada, aquel placer era único, era increíble lo excitados que estábamos me tumbo sobre la mesa, y el se puso encima mió mientras introducía y sacaba su miembro , aumentaba y disminuía el ritmo a compasadamente, y se sentó sobre la mesa, me pidió que me sentara sobre el, y así lo hice uno frente al otro , empecé a cabalgar sobre el, mientras nuestros labios se perdían en besos lascivos y el acariciaba los senos, y mis duros y erectos pezones. Empezaba a sentir mi segundo orgasmo y el estaba a punto de irse, me levanto de el, y se quito el condón, se tumbo sobre la mesa y me coloco mi coñito sobre su cara, de tal manera que hiciéramos un sesenta y nueve, el acariciaba con su lengua mi clítoris y yo con la mano agarraba su pene y me lo introducía como podía en mis boca, besándolo, lamiéndolo, chupando, y succionando todo lo que podía, hasta que mi cuerpo empezó a temblar pare un instante de lamerla, mientras el conseguía que volviese a correrme una vez mas sobre su boca, yo comencé a chupársela desfogadamente, hasta que no pudo mas, y me aviso que iba a correrse, le dije que no parase, y seguí chupando, hasta que note todo su jugo dentro de mi boca, su semen estaba muy caliente, lo notaba en l aboca, se corrió dentro de mi, si, lo hizo, y me gusto, era desagradable, pero no se, tenia algo que me ponía mas cachonda aun, tras correrse, la masturbe un poco con la mano, hasta que empezó a perder la erección nos levantamos y recogimos los apuntes, yo escupí todo aquello en un cleeneex, y no besamos apasionadamente, nos vestimos, y nos marchamo lentamente de la sala.

Al salir, la chica de la puerta tan solo pudo decirnos.

– Espero que hayáis disfrutado. –

Y nos fuimos.


Alfa y Omega (AIZ)


Corregida: 5 de Enero del 2017
Texto: #123
Escrito: #17 (Relato Erótico)

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