Amiga de la Noche -Henry J. White – 19.3.07

Una herida subyacente
Fundida a fuego lento.
Cosida día a día
con madera de roble,
y el mas fuerte acero.

Una herida amada,
y un amor herido,
que decidí aceptar a
no volver a pensar.

Amar,
amar,
amar,
¿Qué es amar?

Es mi herida el amor,
el miedo fundido de negro,
que de repente rojo regresó.

Regresó en mí el amor,
la confianza y no desesperación.
La respuesta del por que,
Del por que del sentimiento,
Que temeroso decidí enterrar.

Para no alegrar mi vida,
mucho menos sentir la herida.
Pero allí estuvo ella,
Amiga de la noche,
protectora de la luna.

Que fue arrancando,
cada tablón que mi pecho cubría,
cada bloque de acero que me defendía,
hasta dejar un pequeño sendero
por donde lentamente
recorría, alcanzando cada enramada
de las raíces de mi corazón.

Entre dudas y temblorosos miedos.
Sobre si debía o no,
que aquella fuese
quien me descubriese.
Quien a mi, me hiciese verme,
reconocerme, tras tantos años,
en el ingenuo agnosticismo de mi amor.

Que por supuesto allí seguía latiendo,
esperando que una sola persona,
lo descubriese, lo abrazase, entre suspiros.

Lo besase con palabras, lo quisiera entre miradas,
y por fin, le diese una nueva oportunidad,
para creer, para amar, para volver a soñar.

Solo una persona,
fue capaz de andar aquel camino,
que por mi mismo fue desandado,
una persona que con su cabello ondulado,
erizaba mi pecho, mi cuerpo enamorado.

Encendía la pasión, pasión perdida,
de una llama que siempre estuvo viva,
mas nunca nadie creyó encendida.

Aquella mujer, que levantaba
Los pilares de una amistad, de una familia,
de sus nuevos días, sus nuevas vidas.

Aquel muchacho ahora comprendía,
que sin noche no hay día,
que sin sus besos no hay alegría,
que por fin entendería,
que al fin esto no acabaría.

Que siempre lucharía,
Por entrelazar su mirada en
aquellos ojos de caramelo.

En aquellos dulces y suaves besos,
que entre suspiros y jadeos,
deslizaban bellos y sinceros te quieros.

Calmado se recosto sobre su almohada.
Sabiendo finalmente,
Que el sueño era la realidad encarnada.
En tenues celestes del color de su amada.
De su vida
[ … vida por fin enamorada.


Corregida: 9 de Enero del 2017
Texto: #136
Poesía: #22

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